CIX
LA RUTA HACIA LA MONTAÑA ABISMO OSCURO
Era un día tranquilo. El limbo del sol brillaba cual aro de luz dorada y palpitante. La arrumazón velaba el horizonte.
Y la compaña, liderada por sir Siegfried Degaudart, seguía galopando por las llanuras. Sentían el ambiente cargado, que a las vegadas el ahogo ponía flacos los caballos, y a ellos eso mesmo, aunque fueran montando. Por ende, fue menester que cabalgasen a media rienda o en ocasiones al trote, para no reventar las bestias, y cuando encumbraban una loma se detenían a coger aire. Al rato seguían de su camino.
Más tarde, cuando el sol ocultóse tras las nubes, sopló la tramontana, y los legionarios tuvieron que arrebujarse con sus capas. Y como el ambiente se limpió merced a los vientos, pudieron le dar rienda suelta a las caballerías, que cedo alcanzaron el puente Drankorlak. Se detuvieron en la cabecera y el mago dijo:
—Después del Drankorlak, solo nos faltará cruzar el Rozorh para llegar a nuestro destino.
—Y tenemos un longo viaje en puertas —añadió Siegfried—. Por lo tanto tendremos que campar cada cuatro o cinco leguas. La última parada será en el bosque Pallgur. De ahí saldremos al sureste hasta llegar a Abismo Oscuro, pero eso hasta entonces.
—Siegfried —dijo Arkivahl—, ¿y qué haremos si nos topamos con los urdroks? ¿Los enfrentaremos?
—Dependerá de las circunstancias —respondió él—. En todo caso lo haremos si es menester, pero más si se interponen en nuestra vía o nos ponen sitio. Si no es así, los evitaremos, pues no debemos derrochar nuestros bríos en esos monstruos repugnantes a menos que, como dije anteriormente, nos veamos forzados a hacerlo.
Sir Arkivahl asintió.
En seguida espolearon los corceles y atravesaron el Drankorlak. Siguieron hacia el noreste. Durante el trayecto, sir Arkivahl clavó la mirada en el horizonte; las cordilleras se recortaron en un velo zarco, y unos picos ocres asomaron en lo alto como torres de un palacio nuboso. Eran viejos centinelas que oteaban leguas y leguas de pastizales.
—Padre, si tan solo estuvierais aquí —pensó el zagal—. Tu compañía le ha hecho falta a la Legión del Medallón, pero sobre todo a mí. Ojalá os encontréis bien. Sé que me cuidáis desde el Vakhalazdâr. Júroos que pronto vindicaré vuestra muerte.
Salvaron, pues, el postrero de los puentes y a toda brida fuéronse por la llanura. Las cordilleras extendíanse de norte a sur cabo los prados y trigales de Nu’alábore. En esto el sol fue bajando entre el arrebol resplandeciente a espaldas de las montañas: en dos horas caería la noche. Mas en ante que esto ocurriese, los últimos rayos dieron de travieso en los miles de acres de Nu’alábore, en manera que centellaron a maravilla, e quienesquiera que los viesen de lueñe, como los nuestros, les semejaría un filón que no nace al abrirse la tierra sino al bañarla de la luz clara. Y refulgían todavía en la primavera, pero era en el estío, durante la siega, en que su esplendor era tal, que podíase vislumbrar des la cumbre de Eneranul.
En bajando de una cuesta, los jinetes atravesaron un terreno de maquis costeado por un arroyo que corría para el suroeste y luego se precipitaba a un despeñadero. Vadearon el arroyo, y yendo al sur se adentraron en una arbolada. Anduvieron la vía al trote cobijados por los sándalos rojos y amarillos que habían brotado en la primavera de antaño. La hojarasca cubría el suelo. El viento soplaba a ratos, las hojas danzaban a un ritmo acompasado.
Dos horas más tarde, un manto sombrío avanzó sigiloso sobre los jinetes y los árboles; la luz rehuyó de su hermana. Entonces vino la noche. Sir Siegfried miró arriba, a través de los resquicios de la techumbre de hojas y ramas.
—Ha concluido el día —dijo—. Holgaremos aquí.
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on viernes, 30 de enero de 2009
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¿Crees que, faltando 26 capítulos por editar, alcanzaré las 2000 páginas para el 7 de noviembre cuando me faltan solo 167?
El Autor
- V.R. Merox
- Mis pasiones: Filología, pintura, filosofía, ciencia, biología, arquitectura, política, pulp, spaghetti western, literatura, cine, arte, música, mitología griega, celta, escandinava, persa, romana, lectura y poesía.

